Panamá y el Covid-19
- terKos

- Jun 16, 2020
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Luis González Marín*
Hoy los panameños, que ya de ante mano veníamos de tumbo en tumbo, producto del abandono del gobierno al pueblo, por los bajos salarios, la desnutrición, las malas condiciones de trabajo, el alto desempleo, los empleos informales, una educación precaria, escuelas ranchos, multigrado, la salud enferma, déficit de vivienda, alto costo de la canasta básica familiar de alimentos, delincuencia sin control, corruptos investigando a corruptos donde nada pasa.
Obras del Estado con sobre costos, funcionarios señalados por corrupción y no son investigados, medios de comunicación vendidos y seudo periodistas serviles al gran capital, que no le dan espacio al pueblo para hacer sus planteamientos.
Iglesias con homilías sesgadas, favoreciendo a los gamonales de siempre y una pandemia que aun cuando nos ataca a todos, son los pobres los más vulnerables producto de la condición precaria que vivimos.
Estamos todos encerrados, SI, pero no todos estamos en las mismas condiciones. Hay quienes no tenemos agua potable, no tenemos comida, algunos no tienen medicamentos y no hay plata para comprar nada.
Un bono prometido por el gobierno que no llega a todos los que estamos presos en nuestras casas y a los que, si les llega, son entregados selectivamente, según la simpatía con el gobierno de turno.
Tenemos hospitales enfermos, y son los llamados a atender a seres humanos enfermos y con Covid-19. ¡Qué barbaridad! Y, aun así, pese a que el Covid-19 ha acabado con todo, no ha podido acabar con los corruptos y corruptores ya que la corrupción se incrementa cada día más.
Mas de 600,000 panameños y panameñas con contratos suspendidos, desempleados e informales sin esperanza de retornar a sus puestos de trabajo.
Los empresarios parasitarios sólo esperan que produzcamos más, que no reclamemos y nos sintamos parte de la empresa; ahora nos llaman colaboradores, pero hoy que los necesitamos nos suspendieron los contratos, nos mandaron para la casa sin ningún real, sin importar que muera de hambre junto con mi familia y, ahora nos dicen, después de 3 meses que quizás el 25% regresaremos a nuestros puestos originales de trabajo.
Ellos, los empresarios parasitarios, son los dueños de los medios de producción, de aeropuertos, puertos, carreteras, zonas libres, empresas, mall, supermercados, Canal de Panamá, terminales de transporte, partidos políticos, hospitales y farmacias, medios de comunicación (escritos, radiales, televisivos), bancos, financieras, telefónicas, electricidad, tierra, ríos, de los recursos naturales, del suelo y subsuelo, de los minerales. Sólo les queda hacerse dueños del aire, pero lo están contaminando aceleradamente, tanto que en muchos lugares ya no se puede vivir por el deterioro del mismo.
A pesar de todo lo dicho, el gobierno nacional con los impuestos del pueblo subsidia a este sector, supuestamente para que se reactive la economía, con miles de millones de dólares, pero para la Caja de Seguro Social, que es donde se atiende el pueblo (y está en crisis) no hay plata.
Ante esta vergonzosa situación solo nos queda, a los sectores populares y al pueblo, en términos generales. Organizarnos, mantenernos firmes, con disciplina para de esta manera liberarnos de las cadenas que nos atan el cerebro.
*Reflexiones de un dirigente sindical



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